Pero tú me enseñaste, oh mi venerado maestro, tú me enseñaste a amar la verdad. Me dijiste mil veces que faltar a ella es delito aun en las materias frí...
Pero tú me enseñaste, oh mi venerado maestro, tú me enseñaste a amar la verdad. Me dijiste mil veces que faltar a ella es delito aun en las materias frívolas. Era entonces mi corazón tan tierno, y tu voz tan eficaz cuando me imprimiste en él esta máxima, que no la borrará la sucesión de los tiempos.
José Cadalso en Cartas marruecas (1789)

Añadido por Dan Costinaş
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Comentarios 1
1Dan Costinaş dijo el 25 abril 2015
(*)
La novela (un conjunto de noventa cartas que narran la historia de Gazel, un joven marroquí) fue publicada de forma póstuma.
La novela (un conjunto de noventa cartas que narran la historia de Gazel, un joven marroquí) fue publicada de forma póstuma.