Una sensación de soñolienta placidez se abatió sobre Jane cuando su cuerpo se hundió en la suavi­dad de la hierba, donde Tarzán la había depositado. L...

Una sensación de soñolienta placidez se abatió sobre Jane cuando su cuerpo se hundió en la suavi­dad de la hierba, donde Tarzán la había depositado. La muchacha levantó la mirada hacia la gigantesca figura del hombre que se alzaba sobre ella y cuya pre­sencia añadía una extraña impresión de perfecta seguridad.

Edgar Rice Burroughs en Tarzán de los monos (1912)Informarnos sobre un problema/apéndiceCitas similares
Añadido por Dan Costinaş
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