En la mayoría de las ocasiones, cuando Tarzán mataba no lo hacía con el ceño fruncido, sino son­riendo. Y la sonrisa es la base de la belleza.

En la mayoría de las ocasiones, cuando Tarzán mataba no lo hacía con el ceño fruncido, sino son­riendo. Y la sonrisa es la base de la belleza.

Edgar Rice Burroughs en Tarzán de los monos (1912)Informarnos sobre un problema/apéndiceCitas similares
Añadido por Dan Costinaş
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