Clic en el campo, luego CTRL+C para copiar el código HTML
¡Copia
<div style="background:#fff;border:#bbb dashed 1px;padding:5px"><a href="http://es.citatepedia.ro/comments.php?id=8337" style="color:#000;text-decoration:none"><div style="margin:10px 0"><strong>El Cuervo</strong></div><div style="margin:10px 0">Una fosca media noche, cuando en tristes reflexiones,<br>sobre más de un raro infolio de olvidados cronicones<br>inclinaba soñoliento la cabeza, de repente<br>a mi puerta oí llamar:<br>como si alguien, suavemente, se pusiese con incierta<br>mano tímida a tocar:<br>«Es—me dije—una visita que llamando está a mi puerta:<br>eso es todo y nada más!»</div><div style="margin:10px 0">¡Ah! Bien claro lo recuerdo: era el crudo mes del hielo,<br>y su espectro cada brasa moribunda enviaba al suelo.<br>Cuán ansioso el nuevo día deseaba, en la lectura<br>procurando en vano hallar<br>tregua a la honda desventura de la muerte de Leonora,<br>la radiante, la sin par<br>vírgen pura a quien Leonora los querubes llaman, hora<br>ya sin nombre... ¡nunca más!</div><div style="margin:10px 0">Y el crujido triste, incierto, de las rojas colgaduras<br>me aterraba, me llenaba de fantásticas pavuras,<br>de tal modo que el latido de mi pecho palpitante<br>procurando dominar,<br>«es, sin duda, un visitante—repetía con instancia—<br>que a mi alcoba quiere entrar:<br>un tardío visitante a las puertas de mi estancia..<br>eso es todo, y nada más!»</div><div style="margin:10px 0">Paso a paso, fuerza y bríos</div><div style="margin:10px 0">fue mi espíritu cobrando:<br>«Caballero—dije—o dama:<br>mil perdones os demando;<br>mas, el caso es que dormía,<br>y con tanta gentileza<br>me vinisteis a llamar,<br>y con tal delicadeza<br>y tan tímida constancia<br>os pusísteis a tocar,<br>que no oí»—dije—y las puertas<br>abrí al punto de mi estancia;<br>¡sombras sólo y...<br>nada más!</div><div style="margin:10px 0"><br>Mudo, trémulo, en la sombra por mirar haciendo empeños,<br>quedé allí, cual antes nadie los soñó, forjando sueños;<br>más profundo era el silencio, y la calma no acusaba<br>ruido alguno... Resonar<br>sólo un nombre se escuchaba que en voz baja a aquella hora<br>yo me puse a murmurar,<br>y que el eco repetía como un soplo: ¡Leonora...!<br>esto apenas, ¡nada más!<br>A mi alcoba retornando con el alma en turbulencia,<br>pronto oí llamar de nuevo,—esta vez con más violencia,<br>«De seguro—dije—es algo que se posa en mi persiana;<br>pues, veamos de encontrar<br>la razón abierta y llana de este caso raro y serio,<br>y el enigma averiguar.<br>¡Corazón! Calma un instante, y aclaremos el misterio...<br>—Es el viento—y nada más!»</div><div style="margin:10px 0">La ventana abrí—y con rítmico aleteo y garbo extraño<br>entró un cuervo majestuoso de la sacra edad de antaño.<br>Sin pararse ni un instante ni señales dar de susto,<br>con aspecto señorial,<br>fué a posarse sobre un busto de Minerva que ornamenta<br>de mi puerta el cabezal;<br>sobre el busto que de Palas la figura representa,<br>fué y posóse—¡y nada más!<br>Trocó entonces el negro pájaro en sonrisas mi tristeza<br>con su grave, torva y seria, decorosa gentileza;<br>y le dije: «Aunque la cresta calva llevas, de seguro<br>no eres cuervo nocturnal,<br>viejo, infausto cuervo obscuro, vagabundo en la tiniebla...<br>Díme:—«¿Cuál tu nombre, cuál<br>en el reino plutoniano de la noche y de la niebla?...»<br>Dijo el cuervo: «¡Nunca más!.»</div><div style="margin:10px 0">Asombrado quedé oyendo así hablar al avechucho,<br>si bien su árida respuesta no expresaba poco o mucho;<br>pues preciso es convengamos en que nunca hubo criatura<br>que lograse contemplar<br>ave alguna en la moldura de su puerta encaramada,<br>ave o bruto reposar<br>sobre efigie en la cornisa de su puerta, cincelada,<br>con tal nombre: «¡Nunca más!».</div><div style="margin:10px 0">Mas el cuervo, fijo, inmóvil, en la grave efigie aquella,<br>sólo dijo esa palabra, cual si su alma fuese en ella<br>vinculada—ni una pluma sacudía, ni un acento<br>se le oía pronunciar...<br>Dije entonces al momento: «Ya otros antes se han marchado,<br>y la aurora al despuntar,<br>él también se irá volando cual mis sueños han volado.»<br>Dijo el cuervo: «¡Nunca más!»</div><div style="margin:10px 0"><br>Por respuesta tan abrupta como justa sorprendido,<br>«no hay ya duda alguna—dije—lo que dice es aprendido;<br>aprendido de algún amo desdichado a quien la suerte<br>persiguiera sin cesar,<br>persiguiera hasta la muerte, hasta el punto de, en su duelo,<br>sus canciones terminar<br>y el clamor de su esperanza con el triste ritornelo<br>de jamás, ¡y nunca más!»<br>Mas el cuervo provocando mi alma triste a la sonrisa,<br>mi sillón rodé hasta el frente al ave, al busto, a la cornisa;<br>luego, hundiéndome en la seda, fantasía y fantasía<br>dime entonces a juntar,<br>por saber qué pretendía aquel pájaro ominoso<br>de un pasado inmemorial,<br>aquel hosco, torvo, infausto, cuervo lúgubre y odioso<br>al graznar: «¡Nunca jamás!»</div><div style="margin:10px 0">Quedé aquesto investigando frente al cuervo, en honda calma,<br>cuyos ojos encendidos me abrasaban pecho y alma.<br>Esto y más—sobre cojines reclinado—con anhelo<br>me empeñaba en descifrar,<br>sobre el rojo terciopelo do imprimía viva huella<br>luminosa mi fanal—<br>terciopelo cuya púrpura ¡ay! jamás volverá élla<br>a oprimir—¡Ah! ¡Nunca más!</div><div style="margin:10px 0">Parecióme el aire, entonces,<br>por incógnito incensario<br>que un querube columpiase<br>de mi alcoba en el santuario,<br>perfumado—«Miserable sér—me dije—Dios te ha oído,<br>y por medio angelical,<br>tregua, tregua y el olvido del recuerdo de Leonora<br>te ha venido hoy a brindar:<br>¡bebe! bebe ese nepente, y así todo olvida ahora.<br>Dijo el cuervo: «¡Nunca más!»</div><div style="margin:10px 0">«Eh, profeta—dije—o duende,<br>mas profeta al fin, ya seas<br>ave o diablo—ya te envíe<br>la tormenta, ya te veas<br>por los ábregos barrido a esta playa,<br>desolado<br>pero intrépido a este hogar<br>por los males devastado,<br>dime, dime, te lo imploro:<br>¿Llegaré jamas a hallar<br>algún bálsamo o consuelo para el mal que triste lloro?»<br>Dijo el cuervo: «¡Nunca más!»</div><div style="margin:10px 0">«¡Oh, Profeta—dije—o diablo—Por ese ancho combo velo<br>de zafir que nos cobija, por el mismo Dios del Cielo<br>a quien ambos adoramos, dile a esta alma adolorida,<br>presa infausta del pesar,<br>sí jamás en otra vida la doncella arrobadora<br>a mi seno he de estrechar,<br>la alma virgen a quien llaman los arcángeles Leonora!»<br>Dijo el cuervo: «¡Nunca más!»</div><div style="margin:10px 0">«Esa voz,</div><div style="margin:10px 0">oh cuervo, sea<br>la señal<br>de la partida.</div><div style="margin:10px 0"></div><div style="margin:10px 0">grité alzándome:—¡Retorna,<br>vuelve a tu hórrida guarida,<br>la plutónica ribera de la noche y de la bruma!...<br>de tu horrenda falsedad<br>en memoria, ni una pluma dejes, negra, ¡El busto deja!<br>¡Deja en paz mi soledad!<br>¡Quita el pico de mi pecho! De mi umbral tu forma aleja...»<br>Dijo el cuervo: «¡Nunca más!»</div><div style="margin:10px 0">Y aún el cuervo inmóvil, fijo, sigue fijo en la escultura,<br>sobre el busto que ornamenta de mi puerta la moldura...<br>y sus ojos son los ojos de un demonio que, durmiendo,<br>las visiones ve del mal;<br>y la luz sobre él cayendo, sobre el suelo arroja trunca<br>su ancha sombra funeral,<br>y mi alma de esa sombra que en el suelo flota...¡nunca<br>se alzará... nunca jamás!</div><div style="margin:10px 0"><br /></a><br />poema de <a href="http://es.citatepedia.ro/by.php?a=Edgar+Allan+Poe">Edgar Allan Poe</a>, traducido por Juan Antonio Pérez Bonalde<div class=q> <img src="https://www.citatepedia.ro/g/32share.png" style="float:left" alt="Share"> <script type="text/javascript" src="//s7.addthis.com/js/300/addthis_widget.js#pubid=citatepedia" async="async"></script><div style="display:inline-block" class="addthis_sharing_toolbox" data-url="http://es.citatepedia.ro/comments.php?id=8337" data-title="El Cuervo de Edgar Allan Poe" data-description="Una fosca media noche, cuando en tristes reflexiones,/sobre más de un raro infolio de olvidados cronicones/inclinaba soñoliento la cabeza, de repente/a mi puerta oí llamar:/como si alguien, suavemente, se pusiese con incierta/mano tímida a toc..."></div> </div> </div>
borde con líneas simple
borde con líneas discontinuas
borde con puntos
borde con líneas doble
borde 3D con forma de surco
borde 3D con forma de canto
borde 3D con un efecto hacía dentro
borde 3D con un efecto hacía afuera
sin borde
azul
verde
rojo
morado
cian
oro
plata
negro